Si tenéis un rato echad un ojo al siguiente link porque no tiene desperdicio. Historias de personas muy diferentes las cuales en su mayoría, han acabado por fortuna con un final feliz. He querido extraer la de Daniel Sanz porque expresa los sentimientos como solo una persona enamorada es capaz de hacerlo.
Es curioso ver como ante la misma situación la gente reaccionamos de maneras tan dispares. Alegrías, lloros, confusión...diez mil sentimientos se entremezclan tanto para los que emprenden un nuevo camino como para los que se quedan. El momento que me va a permitir crecer como persona se acerca; y aunque lo hace de manera sigilosa yo se que está próximo..
Si tenéis un rato echad un ojo al siguiente link porque no tiene desperdicio. Historias de personas muy diferentes las cuales en su mayoría, han acabado por fortuna con un final feliz. He querido extraer la de Daniel Sanz porque expresa los sentimientos como solo una persona enamorada es capaz de hacerlo.
Si tenéis un rato echad un ojo al siguiente link porque no tiene desperdicio. Historias de personas muy diferentes las cuales en su mayoría, han acabado por fortuna con un final feliz. He querido extraer la de Daniel Sanz porque expresa los sentimientos como solo una persona enamorada es capaz de hacerlo.
No sé si habrá servido de algo, pero por lo menos yo me voy de Villaséneca tranquila. He contado lo que estas paredes ven cada día, ni más ni menos. Vale ya de silencios y amenazas; he alzado la voz y si quiero seguir gritando, lo haré.
http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/ciudadanom/index.html
¿Qué hace la Complutense con nuestro dinero?
MARÍA GARCÍA CASTELO
29 de junio de 2009.
Vivo en el Colegio Mayor femenino Miguel Antonio Caro el cual pertenece a la Universidad Complutense, aunque sería más correcto decir que me alojo en lo que queda de él.
Pagamos casi 800 euros al mes por unos servicios que desde hace ya tiempo dejan mucho que desear: habitaciones pequeñas (muchas de ellas son verdaderos zulos), cinco ordenadores para 150 colegialas, una impresora que tiene tinta tres veces al mes, una pista deportiva llena de cristales y agujeros, goteras...
Asimismo, los chicos del Colegio Antonio de Nebrija (el cual también pertenece a la UCM) tienen que venir a hacer todas las comidas del día aquí pues su cocina la cerraron porque no cumplía las condiciones higiénicas, y un año y medio después aún están esperando que la acondicionen. Pero la gota que colmó el vaso fue 'la visita' que recibimos el pasado domingo al mediodía.
Desde hace años, es común ver a exhibicionistas alrededor del colegio con ganas de enseñarnos sus 'atributos'. Esto es algo que al principio te asusta, luego te cansa e irrita y con lo que al final vives. Es curioso ver como cuando llamamos a la seguridad de la Complutense (la cual tiene que estar vigilando todas las noches) cada vez que nos encontramos a cualquiera de estos tipos en nuestros jardines, Seguridad siempre llega tarde y nunca ve a ninguno; en una ocasión incluso se atrevieron a decirnos que somos nosotras las que les provocamos.
Pero sin duda, el broche de oro a estas penurias fue la visita de la que antes hablaba. Laura, una chica de 18 años de primer curso, estaba duchándose (los baños son comunes y se comparten por pasillos) el domingo sobre la 13 horas, cuando un señor desnudo le abrió la cortina ante la pregunta: ¿tienes un poco de jabón? Laura, asustada, corrió hacia el pasillo mientras el señor, de alrededor de 35 años, se escondía en uno de los baños. Laura, pidió ayuda a varias compañeras y consiguieron que el señor (que había burlado la seguridad de la puerta principal de acceso al colegio) saliera de su escondite y mientras le hablaban con sosiego, lo retuvieron hasta que llegó la policía. El problema, lo tuvimos que solucionar entre las propias colegialas ya que la directora del colegio, se encontraba, una vez más, de vacaciones. Tras dar parte a los cargos correspondientes de la UCM, éstos dijeron que ¿para qué Laura iba a denunciar? si total, ¡no había pasado nada! Como es lógico, la chica sí denunció, pues aunque esta vez fue un gran susto, ¿qué hubiera pasado si le tapa la boca y se mete con ella en la ducha? ¿y si se hubiese colado en cualquiera de las habitaciones?
Me gustaría decirle a la Complutense, que entiendo que tengan deudas y que la crisis le esté afectando (mis padres también la sufren y por eso no dejan de pagar el colegio mes a mes) pero somos aproximadamente 150 alumnos y la UCM gestiona 5 colegios; si esto lo multiplicamos por 800 euros... ¡imaginen! ¿Dónde va ese dinero? ¿Por qué no tenemos seguridad? (¡Hace un mes entraron a robar unos chicos a tres de los colegios y una vez más tuvimos que retenerlos los propios colegiales!). Sé que aunque este texto no solucionará nada, a ver si por lo menos les pone la cara colorada a los altos cargos de la UCM.
http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/ciudadanom/index.html
¿Qué hace la Complutense con nuestro dinero?
MARÍA GARCÍA CASTELO
29 de junio de 2009.

Vivo en el Colegio Mayor femenino Miguel Antonio Caro el cual pertenece a la Universidad Complutense, aunque sería más correcto decir que me alojo en lo que queda de él.
Pagamos casi 800 euros al mes por unos servicios que desde hace ya tiempo dejan mucho que desear: habitaciones pequeñas (muchas de ellas son verdaderos zulos), cinco ordenadores para 150 colegialas, una impresora que tiene tinta tres veces al mes, una pista deportiva llena de cristales y agujeros, goteras...
Asimismo, los chicos del Colegio Antonio de Nebrija (el cual también pertenece a la UCM) tienen que venir a hacer todas las comidas del día aquí pues su cocina la cerraron porque no cumplía las condiciones higiénicas, y un año y medio después aún están esperando que la acondicionen. Pero la gota que colmó el vaso fue 'la visita' que recibimos el pasado domingo al mediodía.
Desde hace años, es común ver a exhibicionistas alrededor del colegio con ganas de enseñarnos sus 'atributos'. Esto es algo que al principio te asusta, luego te cansa e irrita y con lo que al final vives. Es curioso ver como cuando llamamos a la seguridad de la Complutense (la cual tiene que estar vigilando todas las noches) cada vez que nos encontramos a cualquiera de estos tipos en nuestros jardines, Seguridad siempre llega tarde y nunca ve a ninguno; en una ocasión incluso se atrevieron a decirnos que somos nosotras las que les provocamos.
Pero sin duda, el broche de oro a estas penurias fue la visita de la que antes hablaba. Laura, una chica de 18 años de primer curso, estaba duchándose (los baños son comunes y se comparten por pasillos) el domingo sobre la 13 horas, cuando un señor desnudo le abrió la cortina ante la pregunta: ¿tienes un poco de jabón? Laura, asustada, corrió hacia el pasillo mientras el señor, de alrededor de 35 años, se escondía en uno de los baños. Laura, pidió ayuda a varias compañeras y consiguieron que el señor (que había burlado la seguridad de la puerta principal de acceso al colegio) saliera de su escondite y mientras le hablaban con sosiego, lo retuvieron hasta que llegó la policía. El problema, lo tuvimos que solucionar entre las propias colegialas ya que la directora del colegio, se encontraba, una vez más, de vacaciones. Tras dar parte a los cargos correspondientes de la UCM, éstos dijeron que ¿para qué Laura iba a denunciar? si total, ¡no había pasado nada! Como es lógico, la chica sí denunció, pues aunque esta vez fue un gran susto, ¿qué hubiera pasado si le tapa la boca y se mete con ella en la ducha? ¿y si se hubiese colado en cualquiera de las habitaciones?
Me gustaría decirle a la Complutense, que entiendo que tengan deudas y que la crisis le esté afectando (mis padres también la sufren y por eso no dejan de pagar el colegio mes a mes) pero somos aproximadamente 150 alumnos y la UCM gestiona 5 colegios; si esto lo multiplicamos por 800 euros... ¡imaginen! ¿Dónde va ese dinero? ¿Por qué no tenemos seguridad? (¡Hace un mes entraron a robar unos chicos a tres de los colegios y una vez más tuvimos que retenerlos los propios colegiales!). Sé que aunque este texto no solucionará nada, a ver si por lo menos les pone la cara colorada a los altos cargos de la UCM.
El otro día aprendí el significado del concepto «Resiliencia». Al igual que «Casiustica», son palabras que me gustan, suenan bien. Resilencia define la capacidad de regeneración de un cuerpo después de un impacto y da fe a una continua aclimatación. Esto que es propio de los materiales, también le pasa a las personas. Terremotos, huracanes y un sin fin de desastres hace que el ser humano tenga que recomponerse una y otra y vez. No sé como sabe el café italiano, pero te prometo que te lo contaré. Que nos hayamos tomado la última taza no significa nada, en cualquier supermercado hay botes esperándonos. Esto es solo un break en nuestras largas noches de café.

Volvió a caer. A pesar de haberse jurado una y mil veces que no volvería a llamarle, Ana no pudo resistir coger el télefono y marcar el maldito número que tantos disgustos le había dado. Dos, tres y hasta cuatro tonos, pero Álvaro no contestó. Cuando ya se disponía a colgar, una voz femenina y sexy se oyó al otro lado del aparato. Ana, paralizada, dejó que el teléfono se deslizará de su mano hasta chocar contra el suelo. No había duda: era ella
ÍTAKA (KAVAFIS)Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.


